jueves, 30 de marzo de 2017

Los Cordobeses en Creta

Durante el reinado de Al-hakem I en el año 218 de la Égira sucedió algo muy curioso que la mayoría de Andaluces y, en este caso, Cordobeses no conoce.

Un día de primavera, entró en bazar de un rico mercader (Abu Hafáz) una dama tapada por un velo. A pesar de que estaba tapada su fina figura que se apreciaba tras el velo y sus manos delicadas enamoraron al mercader. La dama, de nombre Gláfira, le pidió al mercader que le enseñara lo más ostentoso que tuviese en la tienda. Cuando el mercader le enseñó los hermosos pañuelos que tenía, la dama quedó prendada. El mercader, que notó su gran interés por el pañuelo, le dijo que su precio sería un beso tan fino como los labios de la dama. Sin embargo, esta se ofendió y salió corriendo juanto a su criada.

Días más tarde, la sirvienta se presentó en el bazar expresándole el malestar de su ama después de haber visto sus telas por lo que Gláfira aceptaba el precio que debía pagar. Cuando se presentó a la cita, el mercader atrevido se lanzó al cuello de la dama dejándola marcada para siempre.

Años después de que toda esta historia sucediera, Abu estaba en plena guerra con Al-hakem, el marido de Gláfira. A pesar de que Al-hakem tenía un gran ejército muy organizado y armamento del que Abu no era disponible, éste consiguió resistir a todos sus ataques y escapar del reino en una barca junto con Gláfira, varios rebeldes que lo apoyaban, y mucho oro que había robado del sotano del castillo de Alhakem. En esta barca visitaron múltiples lugares del mundo, hasta llegar una isla que conquistaron y donde Abu nombró reina a Gláfira. Este fue el momento en el que se inició una nueva dinastía, que continuaría con los hijos de Gláfira, con sus nietos, sus biznietos, por los siglos de los siglos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario